Acabamos de publicar un nuevo artículo sobre el cangrejo azul. Esta vez no quiero hablar de cómo crecen los cangrejos, sino de cómo podemos capturarlos de forma más eficiente.

El estudio salió del mismo proyecto que la entrada en la que hablé de la relación entre anchura y peso. Dirigí este proyecto, que fue financiado por la Unidad de Coordinación de Proyectos de Investigación Científica de la Universidad Ege. El trabajo de campo lo hicimos de nuevo en la desembocadura del arroyo Azmak, en Seferihisar.

¿Por qué nasas y cebos?

El cangrejo azul es una de las especies invasoras que más daño ecológico y económico causan en el Mediterráneo. Daña las redes de los pescadores y reduce la calidad de sus capturas. El enfoque que se extiende por el Mediterráneo es mantener la población bajo control mediante la pesca comercial, junto con los pescadores. En 2022 la CGPM (Comisión General de Pesca del Mediterráneo) también puso en marcha un programa regional de seguimiento de la especie.

En esta pesquería el arte más utilizado es la nasa. Si los cangrejos se van a capturar con nasas, hay que decidir qué nasa y qué cebo usar. En la mayoría de las comparaciones publicadas estos dos efectos se mezclan. Por ejemplo, en un estudio en Croacia se compararon nasas de alambre con cebo con paranzas sin cebo. Las nasas capturaron muchos más cangrejos, pero no hay forma de saber qué parte de esa diferencia se debió a la nasa y qué parte al cebo. Nosotros quisimos medir los dos por separado.

¿Cómo montamos el experimento?

Elegimos dos tipos de nasa fáciles de comprar en Turquía. La primera era una nasa plegable tipo paraguas que, abierta, alcanza 60-70 cm de diámetro y tiene ocho embudos de entrada alrededor. La segunda era una nasa cilíndrica de doble entrada, con dos embudos enfrentados. No modificamos ninguna de las dos y las usamos tal como las compraría un pescador en la tienda.

Como cebo probamos pollo, pescado (subproductos del procesado de pescado y carne de pescado variada) y callos. Cada nasa llevaba unos 200 gramos de un solo tipo de cebo. En cada salida usamos 12 nasas, dos por cada combinación de nasa y cebo.

Nasas cebadas dispuestas en la orilla del arroyo Azmak antes de calarlas: delante, nasas cilíndricas de doble entrada de color verde claro; detrás, nasas tipo paraguas de color verde oscuro, con boyas naranjas y etiquetas
El conjunto de 12 nasas preparado en la orilla antes de entrar al agua. Delante, nasas de doble entrada verde claro; detrás, nasas tipo paraguas verde oscuro.

Un equipo de cuatro personas cebó y preparó las nasas en la orilla, y después las metimos todas en el agua en unos cinco minutos. Así, todas las nasas de una misma salida empezaron a pescar a la vez y en las mismas condiciones. El agua tenía unos 60-70 cm de profundidad, y colocamos las nasas a 5-10 metros unas de otras. En cada salida cambiamos qué nasa y qué cebo iban a cada punto, de modo que ninguna combinación se quedó siempre en el mismo lugar.

En las primeras pruebas vimos que en este sitio los cangrejos estaban más activos al anochecer. Por eso dejamos las nasas en el agua unas dos horas por la tarde. Entre 2023 y 2025 hicimos 11 salidas en total, de junio a octubre.

Tevfik Ceyhan sonriendo a la orilla del arroyo Azmak, con un trozo de pollo en una mano y un cabo con boya en la otra, mientras un compañero prepara los cabos detrás
En el campo, en el arroyo Azmak, con el cebo de pollo en la mano.

¿Qué encontramos?

Las nasas de doble entrada capturaron 1,54 veces más cangrejos que las nasas tipo paraguas. La diferencia entre cebos fue aún mayor. Las nasas con pollo capturaron un 62% más de cangrejos que las cebadas con pescado. Los callos quedaron incluso por detrás del pescado y fueron el cebo con más nasas vacías.

La combinación más eficiente fue la nasa de doble entrada con pollo, que capturó unos 1,5 cangrejos por nasa y hora. El orden de los cebos fue el mismo en las dos nasas: primero el pollo, después el pescado y por último los callos. Es decir, un buen cebo funcionó bien en cualquiera de las dos nasas.

Gráfico con la captura por unidad de esfuerzo estimada y sus intervalos de confianza para nasas de doble entrada y tipo paraguas con cebos de pollo, pescado y callos
Tasa de captura estimada según el tipo de nasa y el cebo (cangrejos capturados por nasa y hora). Verde: doble entrada; naranja: tipo paraguas. Las barras muestran intervalos de confianza del 95%. Fuente: Ceyhan et al. (2026), Figura 5.

Los estudios sobre cebos para cangrejos muestran que estos animales son muy sensibles a los aminoácidos y azúcares disueltos en el agua. La explicación más sencilla parece ser que el pollo libera estas sustancias al agua con facilidad, mientras que los callos lo hacen más despacio.

La estación también influyó. Las tasas de captura fueron máximas en junio y bajaron de julio hacia octubre. Los valores más bajos se dieron en septiembre. Además, en las nasas no entró ninguna especie aparte del cangrejo azul.

¿Qué significa para la gestión?

Creo que el resultado más importante de este estudio es que la elección del cebo es al menos tan decisiva como la elección de la nasa. Para un programa de gestión que pretende reducir la población mediante la pesca, esto tiene consecuencias concretas. La tasa de captura determina directamente cuántas nasas hacen falta para retirar una cantidad dada de cangrejos, cuánto cebo hay que conseguir y cuánto arte queda en el agua con riesgo de perderse a lo largo de la temporada.

El patrón estacional también apunta a una recomendación. Si la pesca de control se concentra en los primeros meses del verano, cuando las tasas de captura son más altas, se pueden retirar más cangrejos con el mismo esfuerzo.

Pero aumentar el número de nasas tiene un coste. Las nasas perdidas o abandonadas siguen capturando animales sin que nadie las recoja, lo que se conoce como "pesca fantasma". En nuestro sitio también tuvimos nasas dañadas y boyas que fallaron, aunque nunca perdimos una nasa. Por eso recomendamos que cualquier política que fomente la pesca con nasas para el control vaya acompañada de medidas para reducir las pérdidas: marcar las nasas, registrar dónde y cuántas nasas se calan y cuántas se pierden, y recuperar las nasas perdidas.

¿Qué no sabemos todavía?

Estos resultados muestran cómo responde el cangrejo al cebo y a las nasas. Pero no medimos directamente el mecanismo que hay detrás de este comportamiento. Nuestra explicación de por qué el pollo resulta más atractivo se basa en otros estudios sobre la sensibilidad de los cangrejos a las señales químicas. Experimentos que midan qué sustancias liberan los cebos en el agua, y a qué velocidad, podrían aclarar esta cuestión.

En el lado de las nasas hay una pregunta parecida. Todavía no sabemos por qué los cangrejos entraron más en las nasas de doble entrada. Un estudio con el cangrejo nadador azul (Portunus pelagicus) muestra que incluso detalles como el tamaño de malla o el color de la entrada pueden influir en cómo entran los cangrejos en una nasa. Un estudio reciente en el norte del Adriático, con el cebo y el tiempo de calado constantes, también encontró mejores resultados con nasas de doble cámara. Para entender qué característica del diseño atrae al cangrejo azul hacia la nasa, hacen falta experimentos que cambien esas características de una en una.

Nuestras mediciones solo cubren de junio a octubre. Con estos datos no podemos decir cómo cambian las tasas de captura el resto del año. Para que otros investigadores también puedan poner a prueba estas preguntas, compartimos en los archivos suplementarios del artículo nuestros datos y el código R que reproduce todas las tablas y figuras.


El artículo completo: Ceyhan T, Balkı C, Ulaş A, Akyol O, López-Mengual I (2026). Pot type and bait selection shape catch rates of the invasive blue crab (Callinectes sapidus): evidence from a model-based comparative analysis. Marine and Freshwater Research, 77, MF26068. doi.org/10.1071/MF26068